Amrec

El cine político como reivindicación a la memoria

Un golpe a la conciencia, así es el documental “Salvador Allende” del cineasta chileno patricio Guzmán, el cual demuestra una vez más, la necesidad de un cine político como testimonio fundamental de la historia de nuestros países latinoamericanos

En la década de los años 70´s, Chile y argentina empezaron a sufrir el horror de las dictaduras militares, y aunque otros países latinoamericanos no habían estado ajenos a la barbarie que provocaba la ambición por el poder político, es en estos dos países en donde se generan dos dictaduras casi paralelas y con grandes similitudes, sobre todo  por la crueldad con que se impusieron a la población civil.

Primero fue el golpe de estado al gobierno de Allende, el 11 de septiembre de 1973, perpetrado por militares que contaban con el apoyo de Nixon; tres años mas tarde, se repetiría algo similar en Argentina, el 24 de marzo de 1976, otro golpe de estado pone fin al gobierno de Isabel Perón

El cine de Chile y Argentina ha venido contando esa historia, aquella que los marcó con la sangre de los torturados, asesinados, desaparecidos y exiliados; y lo han hecho no solo como denuncia, sino además, por una necesidad imperiosa de combatir el olvido.

A nuestras salas solo han llegado unos pocos títulos sobre este tema, ya que en Argentina la producción de películas que relatan la dictadura militar pasa la treintena, sin embargo, los espectadores no podrán olvidar la legendaria película de Héctor Olivera “La Noche de los Lápices” (1986), infaltable en los innumerables ciclos de cine político de los cineclubs de las universidades; en el 2003 llegaría a la cartelera de cine alternativo de nuestra ciudad,  la película Kamchatka (2002) del director Marcelo Piñeiro, y finalmente en la muestra de cine argentino programada en el Museo de Arte Moderno de Medellín en el año 2004, se pudo apreciar la película de Marco Bechis “Garaje Olimpo”, producida en el año de 1999 y que solo 5 años después se programó en nuestra ciudad.

De la misma manera el cine chileno ha tratado de exorcizar esos fantasmas de la dictadura militar y su represión, dos ejemplos sobresalen: el exitoso largometraje de Andrés Wood “Machuca” (2004), película ambientada en el Chile de 1973, y “Salvador Allende” de Patricio Guzmán, autor que ya había dejado un legado a la historia del cine político latinoamericano con “La Batalla de Chile Parte I: La insurrección de la burguesía (1975), Parte II: El golpe de Estado (1976) y  Parte III: El poder popular (1979)”. 

El largometraje documental sobre Allende, está lejos de ser un panfleto político, lo que vemos allí es una investigación que demuestra con argumentos cómo se planeó el golpe de estado ejecutado por militares que habían jurado su lealtad a Allende, y que finalmente solo querían su derrocamiento como es el caso de Augusto Pinochet, golpista que impuso una dictadura militar por más de 17 años.

Los hechos hablan por si solos y en este documental podemos comprender a través de la voz de Patricio Guzmán, “la utopía que encarnó Salvador Allende”, aquel médico y político que buscaba crear a través de un gobierno democrático “la igualdad social”, aquella que no pudo ser entendida por los derechistas chilenos que nunca compartieron su plan de gobierno, y que siempre se opusieron a la estatización de las fábricas y empresas, a la nacionalización del cobre, el carbón y el acero, a la distribución de tierras, entre otros proyectos ejecutados por Allende; pero quedará en la memoria de los chilenos aquel 11 de septiembre de 1973, fecha en la cual se le da fin a la única utopía latinoamericana por un gobierno democrático y social, y se inicia un periodo devastador para la democracia chilena, la dictadura de Augusto Pichochet.